Los niños pueden manifestar el trauma post sismo a través
del cuerpo y el comportamiento social. Cuando presentan síntomas a largo plazo
por estrés debido a un evento traumático, que generan angustias o interfieren en
sus relaciones y actividades diarias, se puede catalogar como trastorno por
estrés postraumático (PTSD). Los episodios de trauma post sismo pueden generar
señales de alarma que incluyen alteraciones
repentinas del sueño (insomnio o pesadillas), sentimiento de
tristeza o miedo intenso a la soledad, oscuridad o sonidos fuertes; irritabilidad,
berrinches frecuentes, ansiedad y el juego repetitivo recreando el
evento. También pueden mostrar hiperactividad y negarse a entrar a
lugares cerrados. Para
identificar si el menor requiere intervención, preste atención a las siguientes
reacciones agrupadas por área:
Reacciones
Emocionales y Conductuales: Aferramiento: Miedo
extremo a separarse de los padres o cuidadores principales Agresividad:
Arrebatos de ira o rabia desproporcionados al interactuar con otros. Aislamiento:
Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaban o retraimiento social, dificultad
para relacionarse. Regresión: Pérdida temporal de habilidades
ya dominadas, como mojar la cama (enuresis) o hablar como bebé, chupar dedo.
Cambios
Físicos
Niños que se
sobresaltan fácilmente ante ruidos fuertes o movimientos bruscos.
Síntomas
somáticos: Dolores de
cabeza, malestar estomacal, fatiga inexplicable o alteraciones en el apetito.
Síntomas Cognitivos y de Evitación:
Juego traumático: Recreación constante del terremoto
o desastre durante sus ratos de juego (que a menudo es un mecanismo normal de
procesamiento, pero si es obsesivo requiere atención).
Evitación: Rechazo rotundo a hablar del tema,
a estar en ciertos espacios físicos o a escuchar sonidos similares al sismo.
Reconocer estas señales a tiempo es
clave para brindar apoyo oportuno y evitar secuelas emocionales duraderas en
los niños. La mayor parte del tiempo, los niños que
tienen eventos muy estresantes pueden recuperarse bien y con rapidez.
Recomendaciones Para
Los Padres:
Crear un ambiente seguro y predecible en
el hogar.
Valida las emociones de tu hijo/a sin
minimizarlas: “Entiendo que tienes miedo, es normal sentirse así”.
Mantén las rutinas diarias de comida,
sueño y juego para restaurar la sensación de estabilidad y control.
Ofrece contacto físico reconfortante
como abrazos y cercanía. Habla con calma sobre lo ocurrido usando palabras
simples.
Si los síntomas persisten más de
un mes, si impiden o interfieren en que el niño realice sus actividades
cotidianas o muestra conductas de autolesión, es fundamental buscar orientación
o ayuda especializada de un profesional de salud mental infantil (psicólogo o
psicoterapeuta o psiquiatra infantil).
Dra.
Ines Del Rosario Ortiz Alemán. Filial Trujillo.
Artículo escrito por:
Dra. Ines Del Rosario Ortiz Alemán. Filial Trujillo.
