El seno sacrococcígeo o seno pilonidal. Ambos términos se usan a menudo de forma intercambiable para describir la misma afección. Se origina por una separación incompleta entre la piel y el sistema nervioso durante las primeras semanas de gestación (periodo embrionario). Puede aparecer en cualquier parte a lo largo de la línea media del cuerpo (desde el puente nasal hasta el coxis), pero la zona lumbar es la más frecuente. Es una entidad frecuente en los recién nacidos, cuya incidencia esta entre 2 a 4%. Ambos términos hacen referencia a un pequeño orificio, túnel, quiste o depresión anormal cubierta por piel que aparece en el pliegue intergluteo que puede extenderse hasta el coxis y que suele contener folículos pilosos. La forma de presentación es variada, desde un punto negro, hoyuelos asintomáticos a veces acompañados de manchas oscuras, pequeños bultos o mechones de vello en la zona, una fístula, hasta quistes dolorosos que pueden abscedarse y drenar a la superficie cutánea. La teoría más aceptada es que los quistes son causados por vellos que, debido a la fricción y la presión (como estar mucho tiempo sentado), perforan la piel, se encarnan y generan una cavidad. Son más comunes en adultos jóvenes y hombres con mucho vello corporal, hábitos sedentarios u obesidad.
En niños y adolescentes, suele aparecer en la parte superior del pliegue intergluteo (entre las nalgas). Si no se infecta, suele ser asintomático. Si el seno pilonidal no está infectado, puede ser imperceptible o sentirse como un pequeño hoyuelo. Cuando se infecta, los síntomas incluyen: Dolor intenso en la parte baja de la espalda, especialmente al sentarse o agacharse. Hinchazón y enrojecimiento de la piel. Secreción de pus o sangre, lo que puede generar mal olor. Fiebre en casos donde la infección es grave.
Suele detectarse durante la exploración física en el recién nacido. Para confirmar su profundidad y evaluar si existe riesgo neurológico, la prueba de elección es la Resonancia Magnética (RM), que permite visualizar si el trayecto conecta con la médula espinal o si existen quistes asociados. Las ecografías también son útiles en recién nacidos En relación al tratamiento, si no hay infección: solo requiere mantener la zona limpia y sin vello. Si hay infección o absceso (quiste infectado): Por lo general, requiere un drenaje médico (abrir el absceso para que salga el pus) y antibióticos. Si el problema es crónico o recurrente: Puede ser necesaria una cirugía (extirpación del trayecto fistuloso) o técnicas menos invasivas como el tratamiento con láser para cerrar los senos y limpiar la cavidad.
El seno pilonidal debe diferenciarse del seno dérmico espinal o seno dérmico congénito, una disrrafia que suele acompañarse de otras anomalías congénitas. Ocurre durante el desarrollo embrionario. En cambio, el seno pilonidal raramente se asocia a disrafismos espinales. El seno dérmico espinal es un canal o conducto revestido de piel que conecta la superficie cutánea con estructuras más profundas (en ocasiones con el sistema nervioso central). Cuando se ubica en la región sacrococcígea y coexiste con espina bífida oculta, requiere atención médica especializada para descartar el anclaje de la médula espinal o riesgo de infecciones: meningitis o abscesos espinales.
Durante el desarrollo embrionario, el tubo neural y la piel no se separan correctamente. Esto provoca que el defecto óseo (la columna) no cierre por completo en la parte posterior (espina bífida oculta). En el área cutánea se forma un pequeño orificio (seno dérmico) o tracto que va desde la superficie hacia el interior. El conducto puede adherirse a la médula espinal, impidiendo su movimiento normal (medula anclada). Al estirarse con el crecimiento, puede causar daños neurológicos.
Los senos dérmicos que se extienden profundamente, especialmente si hay asociación con espina bífida o riesgo de anclaje medular, suelen requerir cirugía preventiva para extirpar el tracto y liberar la médula antes de que ocurran daños neurológicos irreversibles.
Ante cualquier dolor, enrojecimiento o secreción en la zona, es fundamental acudir a un médico o cirujano general para una evaluación profesional.
Artículo escrito por:
Dra. Ines del Rosario Ortiz Alemán. SVPP Filial Trujillo.
