Las actividades extracurriculares son importantes porque complementan la educación formal y el desarrollo integral de los estudiantes, enriqueciendo su aprendizaje y favoreciendo el desarrollo de ciertas habilidades psicológicas y emocionales que pueden resultarles muy útiles durante la etapa adulta; desarrollando además habilidades sociales y físicas que no se cubren en el aula. Permiten descubrir nuevos intereses. Mejoran la autoestima, la confianza, disciplina y el liderazgo, al permitir a los niños explorar sus intereses, lograr metas en un entorno diferente al académico y asumir responsabilidades. Fomentan el trabajo en equipo, la comunicación, resolución de problemas y pensamiento crítico y pueden tener un impacto positivo en el rendimiento académico al aplicar conocimientos en contextos del mundo real. Pueden reforzar y mejorar el rendimiento general. Proporcionan la oportunidad de descubrir nuevas pasiones y talentos que pueden no surgir dentro del currículo estándar, despertando la curiosidad y el entusiasmo.
Son un excelente espacio para ampliar el círculo social, relacionarse con personas de diferentes orígenes y crear amistades duraderas. Las actividades físicas, como deportes, mejoran la coordinación, la salud general y enseñan el valor de la buena forma física. Fomentan un estilo de vida saludable.
Es vital encontrar un equilibrio saludable entre las actividades extracurriculares y los estudios académicos para evitar el agotamiento. Estas animan a los niños a probar nuevas actividades y disciplinas para que descubran sus aptitudes y pasiones, además de ayudarlos a ampliar su visión del mundo y sus perspectivas. Alejarse de la escuela puede ser un descanso de los grupos o las preocupaciones sociales habituales.
Si el programa es manejado por la escuela o un centro de su localidad, puede ser una buena manera de que su hijo se conecte con sus compañeros en un entorno diferente. Los niños que participan en programas extraescolares tienen más probabilidades de ser incluidos y sentirse parte de un grupo. En estos programas suele haber más supervisión de los adultos que en el parque o el patio de juegos.
Un buen programa promueve la cooperación, el apoyo y el respeto. Esto puede ayudar a los niños a sentirse más seguros de unirse a un juego o iniciar una conversación. Y si cometen algún error, un miembro del programa puede recordarles amablemente que deben esperar su turno o dejar de interrumpir. De esta manera mejoran las destrezas sociales
Muchos programas extraescolares proporcionan apoyo académico. Esto puede ser muy útil para los niños que tienen dificultad para hacer los deberes escolares en la casa o que los hacen al final del día. Completar los deberes escolares después de la escuela puede hacer que las noches sean más agradables para todos. Hay que asegurarse que los ayudantes u otros niños no estén haciendo las tareas de su hijo.
Algunos programas extraescolares ofrecen clases en áreas como ciencias o computación. En estas sesiones no hay exámenes y los estudiantes pueden trabajar en grupos. Esta es una manera divertida y valiosa de que los niños trabajen con otros niños en cosas que disfrutan. Los programas también puede que ofrezcan opciones artísticas, como teatro y música, las cuales pueden ayudar a los niños a descubrir otros intereses.
Entre las 3 y las 6 de la tarde es cuando los niños mayores tienen más probabilidades de cometer o de ser víctimas de algún delito. También es el momento ideal para que algunos niños consuman alcohol o drogas. Las investigaciones muestran que estos riesgos son mayores en niños que piensan y aprenden de manera diferente. Mantener ocupados a los niños puede evitar que se involucren en conductas de riesgo. Los programas extracurriculares pueden ser una alternativa. Los estudios muestran que los niños que participan en programas extraescolares suelen obtener mejores calificaciones, y tener menos problemas de conducta.
Para los niños que tienen poca confianza en sí mismos o que tienen problemas de aprendizaje, un programa de actividades extraescolares podría ser más tolerante que la escuela. Las exigencias puede que sean menores. Los niños puede que estén más dispuestos a probar cosas nuevas y asumir más riesgos positivos. Todo esto puede conducir a su vez a una mayor autoestima.
Las actividades extracurriculares amplían el mundo de tu hijo y le brindan acceso a habilidades y oportunidades sociales que de otro modo no tendrían.
Artículo escrito por:
Dra. Ines del Rosario Ortiz Alemán. SVPP Filial Trujillo.
